30/10/11

Ahogados en el mantrús, salvados por la Abadía

Un equipo de leyeda con sabor a cántico dominical futbolero: Gran Hermano, la, la, la.
Dicen que un vino nacido en una Abadía es garantía de éxito.
Supongo que por aquello del buen beber y el buen yantar de los monjes.
No se cumplió en esta ocasión la leyenda. 
Quizás mantrús se fue a la guerra y nadie sabe cuando volverá.
Algunos pensarán que mejor quedarse allá y darse con un quinto en los dientes.
Corramos una túpida mantu sobre esta leyenda y es que no siempre las leyendas tienen base cierta.
En todo caso, ¡Gran Hermano! ¡La, La, La!

26/10/11

Avan...zando por los pelos para esquivar el cucharazo

El hermano Cuñao y el hermano Flojete celebran, o suspiran, tras conocer que han escapado por un coto de la foto de la cuchara. Habría sido curioso ver a Jose posar con la cuchara de madera y con esa camiseta.
Avanzaron sin temor, savando las distancias geógraficas. 
Llegaron a la cata aventado malos pensamientos. 
Seguros de su Avan, un caldo de buen nombre, regado con infusiones,
pero la vanidad de los paladares guasones no les concedió el gabán de la gloria.
A ven si el año que vienes les avan mejor las cosas.

La VIII Cata Guasona del vino fue un Coto de caza, o cazado

Los dos hermanos guasones sonríen con sus nuevos cucharones, por cierto, el hermano Chincheta va camino que tener prontito listo el ajuar.
Dijo una voz popular: 
"Acotate la falda nueva
despiértate al oscurecer..."
Y los hermanos Chulo y Chicheta se apuntaron al juego sabinero, pero despertaron tarde.
Dicen que durante la noche del karaoke del viernes se les escuchaba ensayar, en un rincón de la sala y en voz queda el canto del Coto:
"Pacha el Coto Chulo que vamo a ganaaaar, 
te lo diche el Chichentaaaa". 
Cotas que pasan.

20/8/11

La historia de un vehículo que perdió las ruedas sin salir de su garaje

¿Quién se iba a imaginar que del lejano Oriente llegaran a nosotros imágenes de hace más de una década? Así ha sucedido, el hermano Josechi, tras una fugaz visita a tierras andaluzas nos remitió a su regreso a la China unas estampas guasonas costumbristas en las que se puede identificar (a duras penas en algunos casos) a alguno de estos individuos perpetrando fechorías. Estas escenas debieron producirse allá por el verano del 98, calculo yo. Alguno de los autores será capaz incluso de aportar una fecha concreta.